Hasta 1600–1650, todos los grandes estados — europeos, chino, otomano — recaudaban ≈1–2% del ingreso nacional. Entre 1700 y 1850 se abre el gap: China y el Imperio otomano se mantienen en ≈1–2%, mientras los principales estados europeos pasan a ≈6–8%.

Los datos concretos: en 1500–1600, la recaudación europea equivalía a 2–4 días de salario por habitante; en 1750–1850 había subido a 10–20 días. Los imperios chino y otomano se mantuvieron en 2–5 días durante todo el período.

Lo que cambia con ese salto:

  • Con 1–2%: el Estado apenas garantiza seguridad interna y depende de élites locales para gobernar.
  • Con 6–8%: el Estado puede financiar una burocracia, un ejército permanente y proyectar poder militar al exterior.

Esta diferencia de capacidad fiscal es el núcleo de la gran divergencia entre Europa y los demás imperios.

Fuente: Thomas Piketty — Una breve historia de la igualdad

La deuda pública que financia este salto fiscal es también un mecanismo de r > g: el rentista compra deuda del Estado y los impuestos de los trabajadores pagan los intereses.

La gran divergencia: por qué Europa despegó