Para financiar guerras continuas entre los siglos XVII y XVIII, los estados europeos desarrollan mercados de deuda pública e innovan en titulización y otros instrumentos financieros.
Muchos experimentos terminan en burbujas y quiebras. El caso emblemático: la bancarrota de Law (1718–1720), ligada a la Compañía del Mississippi, donde deuda pública se convierte en acciones de compañías coloniales altamente especulativas.
Aunque estas sociedades por acciones se basan más en monopolios coloniales que en emprendimiento productivo, dejan un legado decisivo: infraestructuras financieras globales y redes comerciales que serán el andamiaje del capitalismo industrial y financiero del siglo XIX y XX.
La deuda pública es también un mecanismo de r > g: el rentista compra bonos del Estado y los impuestos de los trabajadores pagan los intereses. La capacidad fiscal que hace posible este endeudamiento se explica en la divergencia fiscal.
Fuente: Thomas Piketty — Una breve historia de la igualdad (2021), Capítulo 3