El proteccionismo ha jugado un rol central en casi todas las experiencias de desarrollo económico de la historia — no solo en Europa sino después en Japón, Corea, Taiwán y China. El libre comercio fue el discurso de los que ya ganaron, no la estrategia que usaron para ganar.

El caso europeo (siglos XVII–XIX)

Desde 1685, el Parlamento británico impone aranceles del 20%, luego 30%, y en 1700 prohíbe directamente la importación de textiles indios impresos. Francia sigue estrategias similares. Estos aranceles permiten copiar y mejorar el know-how textil indio protegido de la competencia. Solo después de consolidar su supremacía industrial, Europa adopta el discurso libre-cambista — colocando a India, China y otras regiones en posición periférica y dependiente.

La coerción militar como respaldo

El proteccionismo no se sostiene solo con aranceles — requiere fuerza. Compañías como la East India Company (EIC) y la VOC actúan como carteles militarizados: ejército privado, control territorial, influencia sobre el Estado metropolitano.

El caso más claro es la Guerra del Opio: cuando la plata americana que equilibraba el comercio con Asia se agota, los británicos intensifican la producción de opio en India y lo exportan a China. En 1773, la EIC obtiene el monopolio de exportación desde Bengala. Cuando el Estado Qing se niega a legalizar el comercio, las potencias europeas responden con guerras, saquean el Palacio de Verano y fuerzan cesión de puertos, indemnizaciones y endeudamiento público a gran escala — “coerción por la deuda”.

El resultado: la participación de China e India en la producción manufacturera mundial pasa de 53% en 1800 a 5% en 1900.

Provincializar Europa

Esta combinación de proteccionismo, poder militar y control de periferias no es exclusivamente europea. Lo que distingue a Europa es haberlo puesto en práctica primero, durante varios siglos, a escala planetaria, y sin contrapesos eficaces. La experiencia europea es un caso histórico específico — no una norma universal ni un modelo de “virtud institucional”.

Fuente: Thomas Piketty — Una breve historia de la igualdad (2021), Capítulo 3

El control de territorios y personas que sostiene este sistema es una forma extrema de propiedad como relación de poder. Los recursos coloniales que alimentan la industria textil se explican en colonialismo y esclavaje como escape ecológico.

La gran divergencia: por qué Europa despegó